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miércoles, enero 24, 2018

PEDRO PÁRAMO

 
No es Comala, pero podría serlo



Pedro Páramo es una novela del escritor , guionista y fotógrafo Juan Rulfo ( 1917-1986)   donde el “rencor vivo”,   se apodera del principal  protagonista  y lo alimenta   para conseguir, por medio  de toda clase de tropelías y maldades,  un inmenso poder, otorgándose  el derecho a la vida y  la muerte,  de todos los personajes que transitan por el mismo camino, en sus diferentes tramos, de esta que ha sido considerada,  como una de las mejores novelas del  siglo XX.

Con una prosa subyugante, impregnada de grandes momentos líricos,   el autor nos va descubriendo el lugar  de Comala, donde la semejanza con el infierno es patente, por su desolación y  altas temperaturas, unidas a las  lluvias torrenciales,  capaces  de desenterrarlo todo.

 Por este pueblo perdido en la nada, no hay árboles, pero sí se oye el rumor de las hojas que se desplazan  por sus calles desiertas, con casas sin techo, ni   puertas ni  ventanas, para dar paso,   por un leve resquicio, al comienzo  del alba,   dejándonos entrever , los secretos de los que un día fueron sus habitantes:

Eduvigisla  íntima amiga de Doloritas, capaces  las dos, de compartirlo todo, cuando la luna las visita. Es la dueña de la posada donde  los caminantes que ya han recorrido un buen trecho del sendero, encuentran el colchón de sus sueños, porque ya han llegado a su lugar.  

Susana,  la segunda mujer de Pedro Páramo, perdida en sus  quimeras  a causa de un día aciago,  cuando se  escurrió entre las aguas,  el que parece ser,  fue su gran amor, Florencio,   y a la que su padre protege,  desde que se quedó viudo,  hasta  que de imprevisto,  el progenitor, llamado Bartolomé San Juan,  también desaparece en los lugares oscuros de una mina.

Dorotea,  es la mujer irreal porque irreales  son  las  locuras de la relación con su hermano y esa creencia de haber sido madre sin serlo.  Ya en el camino a la eternidad, compartirá tumba con el contador de esta historia, Juan Preciado,  que llega al pueblo de Comala, lleno de ilusión,   y se irá, sin saber muy bien distinguir cuál es el límite  que separa la vida y la muerte, o la verdad de la mentira.

Damiana, es la servidora fiel, hasta límites insostenibles, de Pedro Páramo, que le acompañará desde su niñez, en todas sus vilezas  y que será la que le cierre sus ojos en el último instante, cuando sentado en su silla y a las puertas de su hacienda, tendrá que rendir cuentas de todo lo que  ha sido, en su dilatada y rencorosa vida.  

Semejante a Damiana es Fulgor Sedano,  el capataz o administrador del destructor de   Comala,   que a pesar de sus  reticencias, en algunos  casos,  acabará obedeciendo siempre al amo.

Anita , hija  inocente del hermano del padre Rentería y por lo tanto, sobrina  del cura lleno de culpa  por su complicidad con Pedro Páramo y a la que  el asesino de su padre, la engaña y violenta con toda su crueldad. 


Y así en esta novela trastocando tiempos y lugares,  el autor mexicano nos lleva  de unos a otros,  en un caos, que puede no estar lejos de la realidad, como lo son también los propios revolucionarios, que acaban cayendo en las redes del  enemigo que les explota, haciéndose sus compinches, porque son muchos los personajes  que  van y vienen por estas páginas, buscando una coherencia que parece se ha perdido, cuando lees por primera vez esta magnifica novela.

No, Pedro Páramo, a pesar de poseerlo todo, nunca  tuvo un pequeño instante de felicidad o bienestar consigo mismo. La  mujer que siempre amó y que era el empeño de su codicia,  jamás  le demostró un ápice de afecto hacia su persona. Ella prefirió dormir y refugiarse en sus ensueños, mientras él seguía atravesando  los trayectos  de la iniquiedad. 


Pienso que esta novela puede tener tantas lecturas  como lectores y cada uno podemos sacar nuestras propias conclusiones. A mi me viene a la mente aquellos versos de Quevedo que dicen:

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

Y  si la libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos;  Susana, en este libro, la posee, porque ella siempre fue libre en su derecho a  amar  y Pedro Páramo, su encadenado.

 (c) Luz del Olmo, del texto y las fotos. 

7 comentarios:

María del Carmen Ugarte García dijo...

Una novela coral con demasiadas víctimas, en las que las mujeres, por su condición, quizá se lleven la peor parte.

Damiana, fiel hasta la muerte. A lo mejor estos personajes malvados sobreviven porque hay una mujer que desde un principio los cuida, sin importarles mucho lo que hagan.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

En efecto: todos los personajes llevan una tragedia y esta se cruza siempre con Pedro Páramo, cuyo rencor le lleva a destruir Comala.
Qué buena entrada.

Abejita de la Vega dijo...

Puede haber Comalas en cualquier parte y podemos encontrar a esos personajes que tú también defines en cualquier rinconcito del planeta, qué hermosas fotos.
Para mí la famosa novela es algo muy sencillo, la búsqueda de nosotros mismos en esos mundos que perdimos e intentamos encontrar. No salimos indemnes, no, bien lo dice Pedro Ojeda. Juan Preciado es un Ulises. Todos somos Ulises. En Comala, en Ítaca escuchamos los murmullos de los que están bajo tierra.

Mi hermano ha contestado a Sor Pardilla. Me había equivocado, ahora lo he puesto bien, en su lugar.
Besos, hablamos y no poco.

Abejita de la Vega dijo...

tan bien defines

María Pilar dijo...

Es de esas novelas que una vez leídas nunca olvidas: demasiado dolor, demasiado sometimiento de todo tipo, tanta tragedia... "El hombre es un lobo para el hombre" Comala no es un punto y aparte, es la ciudad global. Acaso no ocurre todo eso en este mundo global en el que vivimos.

Lo reviviré con las crónicas que vayáis escribiendo.

Besos.

Paco Cuesta dijo...

Al final uno, (yo) se queda con mil y un detalles como: la luna, el silencio, los murmullos, que, al fin, vienen a ser también personajes de la novela.
Besos

Myriam dijo...

Susana fue libre y outsider o foránea del pueblo. Pedro Páramo, como bien dices quedo aaella encadenado desde su enamoramientoede juventud, pero él que podía tener todo, no pudo tenerla a ella y por eso el pueblo pagará.

Lo del polvo enamorado de Quevedo le va bien a PP, ahora que lo pienso, cuando este se derrumba al final de la novela.

Besos, Luz