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miércoles, febrero 08, 2017

PATRIA, DE FERNANDO ARAMBURU


                                                 
Estoy leyendo el libro  de Aramburu y confieso que aún voy por su capítulo 40, así que este comentario sobre “PATRIA” está limitado a estas 190 páginas, pero sí quiero dejar constancia de lo que me va produciendo su lectura.

Desde el primer momento me ha interesado la historia , porque el autor tiene una técnica de escribir que te va atrapando aunque sepas ya el contenido del libro. Es verdad que posiblemente no nos revele nada nuevo a los que hayamos vivido esta época fuera de Euskadi y que tenemos la información a través de los medios de comunicación, donde los asesinatos , secuestros y extorsiones de ETA eran, un día sí y otro también, la portada de los periódicos y telediarios, recibiéndoles de forma distinta, según la ideología de cada uno, y también de su forma de verlo a lo largo de los años. Algo que también parece ha sucedido en Euskadi, aunque de una forma más lenta.

Sin embargo, aún sabiendo el tema de la novela, tengo que decir que en determinados momentos, me ha llegado a tocar en las fibras  del sentir que se van expresando en estas páginas del libro, porque me ha conmovido la forma como va recibiendo las amenazas de su asesinato, Txato, uno de su principales protagonistas, su incredulidad, no queriendo entrar en el problema en sí, el restarle importancia, el recibo de la carta pidiéndole dinero y más dinero, así como la forma de reaccionar de sus propios trabajadores, el no darse cuenta ellos y Euskadi de cómo los “liberadores de la patria vasca” estaban destruyendo sus propios puestos de trabajo y sin embargo, ellos atrapados por el miedo o el egoísmo, no lo sé, sin saber actuar, porque también es la atmósfera del miedo, incitado por el odio de algunos personajes, lo que nos sabe transmitir muy bien Aramburo en estas páginas de mi corta lectura.

Pero si algo me parece sugestivo , es la forma que tiene de mostrarnos a sus personajes, construyéndose a lo largo de la historia, pero que ya, desde las primeras páginas, los vas ubicando y para mí es especial su comportamiento, basado en su personalidad , para responder al hecho traumático de la muerte por terrorismo. Las reacciones en todos ellos son distintas, aunque sean de la misma familia de la víctima o del etarra encarcelado, siendo, en el momento del hecho luctuoso, ambas familias amigas.

Un personaje muy interesante es Arantxa, una de las protagonistas que se encuentra en el intermedio entre las dos familias y también el que no pueda hablar, solo escribir en su iPad.

Dejo para cuando vaya más adelantada en la lectura, los personajes de las dos madres: Bittori, la viuda , y Miren, madre de sus tres hijos: Gorka, del cual sé poco, pero sí completamente distinto a Joxe Mari, y más parecido al padre de ambos, Joxian, que creo está representando el silencio y la ausencia, junto con la ya mencionada Arantxa. En cuanto a los hijos del asesinado Txato: Nuria y Xabier, creo que van indicándonos  las formas de ser de los hombres y mujeres ante los hechos traumáticos, pero quizás esté equivocada, no lo sé.

Todo esto lo escribo con mucha cautela porque, insisto, solo he leído una tercera parte del libro.




5 comentarios:

La seña Carmen dijo...

Sin duda es una novela de personajes más que de hechos y de interpretación de los hechos.

A fin de cuentas todo lo pasamos por el filtro de nuestro punto de vista.

Ahora, yo me pregunto si en esta novela ¿hay nueve puntos de vista?, ¿dos? o ¿a fin de cuentas solo hay uno, el del autor?

María Pilar dijo...

El esquema que señalas de la familia: Gorka, Joxe Mari, Arantza,... se te caerá por completo, pero eso más adelante

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Hay un rasgo en la novela que es el que tú has visto: no deja indiferente emocionalmente al lector, desde luego.

Abejita de la Vega dijo...

Desgraciadamente el terrorismo de ETA fue algo muy cotidiano durante demasiados años, fuera o dentro de Euzkadi. Patria remueve sentimientos y lo hace con maestría literaria, sin que se nos haga largo un libro tan gordo, sin que nos importen las repeticiones ni el desorden cronológico. Fluye. El tiempo se encoge y son veintitantos años.

Hablamos. No sólo aquí.

Besos, Luz.

Myriam dijo...

A mi también me gusta el personaje de Atantxa
y su función de nexo entre ambas familias que
aporta a la reconciliación.

Besos